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miércoles, 20 de agosto de 2008

PARAR... Y REFLEXIONAR Imprimir E-Mail
Escrito por Jesús Muñoz Pascual   
martes, 08 de julio de 2008

La Globalización es como el colesterol, la hay buena y mala. La buena, más escasa, es la cultura universal (Internet, satélites, redes submarinas de conexión, etc), hacen mejor nuestra vida. ¿Quién podía pensar, hace solo unos años, que con sólo pulsar una tecla, se nos abrirían las puertas del mundo?, o que con un móvil pudiéramos comunicarnos con prácticamente todo el mismo, casi desde cualquier lugar.

Pero la mala, si no paramos a  tiempo, acabará destruyendo nuestra civilización, tal como la concebimos. No se trata de ser pesimista, aunque alguien dijo una vez que el pesimista es un optimista bien informado. Es una lástima que quienes inventaron la globalización, y los que la promocionaron, sólo vieran una manera de ganar dinero, y nos explicamos:

En España, que es lo que nos afecta directamente, la denominada por unos “crisis”, por otros “desaceleración”, “parón parcial de ganancia en las empresas, u otras lindezas semánticas, ha demostrado que cuando alguien estornuda en Estados Unidos, toda Europa se resfría, la globalización es frágil, se ha inventado para dar más dinero a los que más tienen, y que lo que llaman “daños colaterales” (despidos, incremento de la pobreza, mayores costes en alimentos básicos a los más desfavorecidos), les trae al fresco.Un ejemplo claro es la construcción. Sobrevalorado el precio de las viviendas, construyendo mucho más de lo preciso, especulando los Ayuntamientos para financiarse, los distintos gobiernos han mirado para otro lado. ¿Quién osó decir que la economía del ladrillo constituida en motor de la economía, arrastraría al resto cuando se ralentizara?. ¿Porqué las empresas que han ganado dinero a espuertas, tienen invertido en más terrenos especulativos? ¿Porqué nadie obligó a que se crearan unos fondos de solvencia que garantizaran la actividad de estas empresas?. Entonces el Estado no debía intervenir, España es una economía libre de mercado, la libertad de la empresa, bla, bla, bla, y la realidad es que, ahora que vienen mal dadas, estos empresarios pretenden cargar al Estado (es decir, a todos), con el mochuelo de la crisis, financiar el desempleo, bajar impuestos, incentivar contrataciones más flexibles con el despido. Ahora sí, papá Estado debe intervenir.

¿Qué va a ocurrir con los ciudadanos que no pueden soportar el incremento de cuotas en sus hipotecas?. ¿Qué harán los países que no pueden alimentar a sus ciudadanos?. ¿Qué harán esos ciudadanos para no morirse de hambre?. ¿Aún nos extraña que vengan más pateras? ¿Haremos un fortín en Europa para repatriarlos, con medidas como las aprobadas recientemente, que hacen enrojecer a  cualquier persona con sensibilidad? ¿Esto es la globalización? ¿Es bueno para los trabajadores?.

Hay que parar a reflexionar, nuestro mundo agoniza con el cambio climático, mientras las multinacionales siguen contaminando, en una carrera suicida hacia la destrucción. Hay que tratar de cambiar el rumbo, recuperar el Estado del Bienestar, habrá que repartir los excedentes, esos que se destruyen en el campo para controlar los precios, antes que consigamos la revolución de los que nada tienen que perder.

La responsabilidad de las empresas, al mandar al paro a ciudadanos tras haberles sacado lo mejor que tenían, con unos beneficios incalculables, será legal, pero es inmoral e indecente. Los trabajadores tienen derecho a vivir, a lo mejor no tan bien como sus empleadores, pero con dignidad. Hay que presionar a los gobiernos, por supuesto al nuestro, que tienen que luchar por los que menos tiene, buscar un mundo mejor sin pensar en las próximas elecciones, y eso es responsabilidad de todos, pero fundamentalmente de los partidos progresistas, porque si nos defraudan, entraran otros que no necesitarán prometer mentiras, porque ya los conocemos.

No deseamos una globalización salvaje y selvática. El precio actual del crudo es consecuencia de una especulación pura y dura. ¿Alguien cree que los países del Golfo Pérsico dominan la situación? Las naciones poderosas no abaratan el petróleo porque lo controlan a través de sus empresas. Lo demás son mentiras.

El día que seamos capaces de utilizar los medios de comunicación de masas, fundamentalmente Internet, para luchar contra este tipo de globalización ( sin conseguimos que no lo quiten antes), el colesterol bueno podrá con el malo. Pero sólo por una razón: Somos Más, todavía no unidos, pero más sí. La Historia ha demostrado que en la vida de los pueblos, todo tiene un límite, que cuando al ciudadano se le acosa contra la pared y no se le deja salida, la revolución está servida. Por eso es hora de estar atentos y vigilantes para hacer cumplir el programa electoral que dio la victoria a quién ahora ostenta el poder. Europa, que es nuestro marco de actuación, debe plantearse si todo lo que interesa es el mercado del dinero y no la Europa Social y de los ciudadanos libres. Esperemos que en esta hora difícil, los políticos sepan estar a la altura de las circunstancias, pero que lo hagan pronto, porque desde luego esto no tiene buena pinta.

Una reflexión final: “Sepan sentir como propia, cualquier injusticia, cometida contra cualquiera, en cualquier lugar del mundo”. Ernesto “Che” Guevara.

 
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